¿Cuál es la mejor fórmula para decidir? Francisca Vargas 19/07/2022

¿Cuál es la mejor fórmula para decidir?

La inteligencia intuitiva y el riesgo de la mente fría.

Aprendimos que para ser respetados en el espacio público, de poder e influencia debíamos ser fríamente racionales, que las decisiones importantes se toman con la cabeza fría.

Entonces nuestra sabiduría interior, esa que reside en la tibieza del sentir y la intuición, ha sido renegada y preservada en secreto, con desconfianza.

Quizás es la reacción a la memoria histórica que guarda el recuerdo de que a las mujeres que sacaron las voz y tuvieron influencia pública se les persiguió o condenó de locas, brujas y desequilibradas peligrosas para la sociedad.

Autoras y creadoras, que no pudieron firmar sus obras con su nombre de mujer.

Vivimos en una sociedad que le ha temido por años al sentir, a lo femenino.

Nos asusta que nos enjuicien si no somos lo suficientemente racionales, y para encajar nos hemos acostumbrado a fingir y cumplir, silenciando el sentir.

Sin embargo si hay algo en lo que la pandemia que hemos vivido ha sido una gran oportunidad, es en dejarnos a la vista que con la mente fría y la lógica pura, no lograremos abarcar la complejidad de la vida humana.

Inteligencia Intuitiva

El enfoque puramente racional y lógico deja a un lado el plano emocional imprescindible para el crecimiento personal y no logra abarcar la riqueza de la experiencia humana.

Daniel Kahneman, es un psicólogo que fue galardonado con el premio Nobel de Economía el 2002, por sus grandes aportes en la comprensión de la toma de decisiones.
Para Kahneman la intuición es un conjunto de asociaciones aprendidas a lo largo de nuestra historia vital que se constituyen en presentimientos que guían nuestros juicios, es la habilidad para conocer, comprender y percibir algo de manera clara e inmediata, sin intervención de la razón.1 (Kahneman, D. (2011) “Pensar Rápido, Pensar Despacio”. DEBATE)

El investigador plantea que el primer esquema de pensamiento que viene a la mente en los primeros segundos es intuitivo, y en segundo lugar se activará el esquema racional, que requiere una actividad mental completa y un trabajo de análisis que requerirá esfuerzo.
Kahneman propone que utilicemos el esquema racional para comprobar las deducciones que primero dictó la intuición.

Por tanto, se hace necesario desde una perspectiva sosegada analizar e intentar descubrir cómo el cerebro ha llegado a dicha conclusión con los datos que posee. De esta forma se pasa de la intuición a la deducción. Así el modo de razonamiento puede salir a la luz para mejorarse y/o modificarse.

Daniel Goleman llamó a esto el “Think zen” , el proceso para llegar a respuestas exitosas que se basa primero en saber escucharse a uno mismo, alcanzar un estado de calma profunda para entrar en contacto con la intuición, y luego al conectar con esa voz interna, permitirse conectar con aquellos aspectos necesarios del exterior que puedan nutrir una decisión adecuada, original, novedosa y creativa.2 (Goleman, D. (2010). “ El Espíritu Creativo”. B de Bolsillo).

Y es que integrar la inteligencia intuitiva permite dar respuestas más equilibradas y creativas que ponen en diálogo la lógica, con la riqueza de aprendizaje acumulado a la largo de la vida de una persona, a nivel emocional y experiencial.

Decidir y Liderar

En estos tiempos de re construcción y transformación post pandemia, estoy segura que no necesitamos más líderes que toman decisiones con la mente fría, esa forma de decidir es la que justamente nos ha llevado a modelos de desarrollo que generan contradicciones tremendas, en los que el buen vivir, el cuidado y el respeto a la vida, no van de la mano con el ideal de progreso económico que se persigue.

Tomar decisiones a ciegas del sentir es riesgoso.

Y si es que has llegado a la ilusión de la encrucijada en que crees que debes elegir entre la razón o el corazón, es porque seguro has perdido perspectiva.

 

Creo que el desafío es buscar la coherencia, tomar decisiones que representen el sentir, la intuición y la razón.

Entendiendo que a veces lo primero que se tiene es sólo una certeza.

SI LO SIENTES, ES.

Reprimir una intuición y renunciar a una certeza, sólo por buscar encajar con alguna lógica tienes costos demasiado altos.
Significa sacrificar la coherencia interna, y esto tarde o temprano nos arroja a la incomodidad y el desbalance.

TÚ LIDERAS

Una vez que tienes tu certeza, aquella deducción insconsciente que proviene del reservorio acumulado de tus aprendizajes.

Lo que viene es Liderar.

Si lo viste, ya lo sabes, y liderar es hacerte cargo de eso que sientes, tomarte en serio y afirmarte de coraje para ir hacia donde ya viste.

Tú eres quién está al frente de tu propia vida y nadie sabrá mejor que tú lo que necesitas decidir.

No le debes explicaciones a nadie más que a ti.

Las decisiones que se necesitan hoy no son las de mente fría.

No necesitamos candidatos dispuestos a evadir la riqueza de su mundo emocional y espiritual.

Al contrario, es urgente redefinir el liderazgo y las posiciones de poder, de manera que sean las personas que cultivan su sabiduría las que estén al frente de las decisiones

Hoy urgen decisiones humanas.

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